TERREMOTO EN YACUIVA Historia SEPTIEMBRE 23: UN TERREMOTO EN 1887 CAUSA GRANDES DESTROZOS EN CAIZA, YACUIBA Y OTRAS POBLACIONES DE LA FRONTERA ENTRE ARGENTINA Y BOLIVIA. Las últimas horas de la noche del viernes 23 de septiembre de 1887, las casas de adobe de Yacuiba y Caiza, son prácticamente destruidas por un fuerte temblor de una intensidad de IX grados Mercalli, que se sintió también en Tarija y Sucre en Bolivia y en Salta en Argentina. “En Yacuiba, manifestóse tan exabrupta y réciamente la sacudida, que sorprendidos en su lecho los habitantes, algunos fueron golpeados contra los muros inmediatos y lanzados otros sobre el pavimento que oscilaba como las olas de un mar embravecido. De los muchos que dormían a puerta cerrada, no pocos quedaron aprisionados en sus propias alcobas, por haberles sido imposible abrirlas. Desquiciadas las paredes, desplomáronse los techos de palmera y otros materiales (Montessus de Ballore, 1911, pp.225-226) Montessus de Ballore, Fernando (1911) Historia sísmica de los Andes Meridionales por el conde Fernando de Montessus de Ballore, Director del Servicio Sismolójico de Chile. Imprenta Cervantes. Santiago de Chile, Chile. Instituto de Historia de Yacuiba MI ENCUENTRO CON LA TRAGEDIA Cuento Corto Inspirado en los sucesos contados por la prensa de la época y el libro Frontera Sur. Mi querencia. Celso Ordoñez A. 2023 Yacuiba, Capital del Chaco tarijeño Por fin llegué a Yacuiba, tres semanas de larga cabalgata realmente me dejó molido y me siento muy maltrecho, pasar el frio de las madrugadas, dormir incómodo sobre una triste cobija, estar a merced del sol por días, por supuesto que no es placentero, especialmente cuando uno apenas supo cabalgar máximo unas horas. Corre el mes de marzo de 1899 y viajo de Santa Cruz de la Sierra a Salta y de allí viajaré a Córdoba a continuar mis estudios y quizás conseguir un trabajo, soy parte de una caravana de carretones y gente montada que se dirige a Salta, a paso cansino, hemos avanzado por praderas cubiertos de espeso y altos pastizales, luego ingresamos al chaco y seguimos por monte ralo y chato como también por monte alto y tupido cuando costeamos la serranía, vadeamos ríos caudalosos y desde Machareti nos acompaña lluvias esporádicas y uno que otro fenomenal aguacero, encima, siempre se tiene que estar atento a un posible ataque de los “bárbaros” o cuatreros en algunas zonas. Mal momento elegí para viajar, es temporada de aguas y es por eso que siento un alivio llegar a la población de Yacuiba donde pienso descansar y dormir por fin en una cama y recibir alimentos frescos a su hora. El pueblo de Yacuiba está repartido en unas pocas calle, casas en el frente de sus huertos, huertos repletos de cítricos cuyo aroma se siente a la distancia, tal vez unas cien familias o un poco más viven en este lugar, y como lugar de transito cuenta con algunas pulperías bien surtidas y establecimientos para hospedar que tienen corrales para guardar y dar forraje los animales . Es el pueblo más importante de la zona, se vislumbra su potencial comercial por su cualidad de frontera. Actualmente una gran parte de sus habitantes están dedicados a la ganadería y tienen sus puestos ganaderos distribuidos al sur y al norte. Es una frontera con los "bárbaros" y frontera con la Argentina, un lugar de transito obligado para los viajantes entre Santa Cruz de la Sierra y Salta, y en esta frontera existe el peligro de ataque de los tobas del Pilcomayo y la presencia de forajidos que vienen del sur a asaltar haciendas y a veces se quedan en estos pueblos. Es una zona ganadera y periódicamente pasan arreos de ganado vacuno en exportación al embarcadero sobre el río Bermejo y a su vez del sur suele pasar arreos de ganado equino, mulas y caballos para el Beni y los siringales. Es una frontera en franco desarrollo por el comercio bilateral cuenta con una aduanilla y es cede del subprefecto de la Provincia del Gran Chaco de la cual es la capital, existen algunas casas comerciales bastante surtida con artículos de ultramar. Dicen que marzo es el mes más lluvioso en esta zona lo cual dificulta el tránsito de viajeros, especialmente hasta el Tartagal , considerando el agobiante viaje que me tocó y para evitar enfermar decido quedarme por algunos días, estoy seguro que el reposo será beneficioso para mi salud. Luego de un reparador descanso me dedico a recorrer la población, la gente es buena, conversadora y espontánea. En los alrededores existen grandes estancias al noroeste la Estancia Yacuiba, la más antigua y seguramente de ella heredo el nombre esta población, al sur está la estancia Guandacarenda, el río Caraparí y la estancia Itiyuro por esos lugares discurre el camino que corre hacia Salta. Al suroeste corre una quebrada de aguas cristalinas que escurren de la serranía del Aguaragüe, agua suficiente para el consumo humano y canalizado para dar riego en la costa, al norte se extienden amplios pastizales con algunas lagunas y humedales que drenan sus aguas por un ligero hilo de agua que pasa al este de Yacuiba mojando la costa de la sierra de Ipaguazu. Yacuiba esta ubicado en un valle que se extiende entre la serranía del Aguaragüe y las sierras de Ipaguazu, una especie de cañón ancho que canaliza el viento sur y le dota de un ambiente fresco. El día 19 de marzo cayó en un domingo, por fin dejo de llover y salió el sol, extrañamente los rayos a pesar de estar en marzo no llegan a calentar lo suficiente y empezó a bajar la temperatura, un halo se dibujaba en torno al sol al mediodía, un fenómeno natural que llamo la atención de muchos vecinos, las noches se tornaron límpidas y totalmente estrellados, después de media noche emerge una luna llena en su plenitud, un clima frio se apodera de Yacuiba, el día 20 es igualmente soleado pero extrañamente frio para la época. Los caminos empiezan a orear y me propuse partir en los próximos días, hice contacto con el capataz de una caravana de diableros (carretones grandes) que partirá con troncos rollizos hacia el embarcadero en el río Bermejo. El día 21 , Algunas personas comentaron que la tierra tembló ligeramente, fenómeno que no pude sentir, ese día me la pasé día el viaje y coordinando con el jefe de la caravana para partir con ellos cuando inicien la marcha. El día 22 el sol se cubrió de un halo rojizo al medio día, como si tuviéramos una tormenta de arena o mucho humo, en la tarde extrañamente las aves , siempre bulliciosas desaparecieron, al menos los loros que son infaltables en el atardecer en las plantaciones de cítricos buscando dañinear los primeros frutos en madurar no aparecieron, los caballos se muestran nerviosos en corral al igual que los perros que dan la impresión que buscaba refugio . Cayó la noche y el cielo se despejó y la luna esta en su plenitud, el ambiente es frio y obliga a cerrar puertas y ventanas para dormir. En la madrugada antes de que salga el sol escuché el ladrido nervioso de los perros y los caballos en el corral empezaron a mostrarse inquietos. Me puse alerta, seria las cinco y media cuando sentí un leve temblor de tierra y media hora después otro movimiento más intenso con la fuerza suficiente para mover algunos objetos y hacer que las puertas se habrán o se cierren con cierta violencia. No pasó otra media hora, cuando se siente un estruendo intenso y grave que parece proviene del interior de la serranía y empezó el alboroto, la tierra tiembla y me apresuro salir al amplio patio, como yo casi todos están afuera de sus casas, es el instinto de conservación que obliga ponernos a salvo, la tierra parece cobrar vida y se mueve en olas enfurecidas, tremendo remezón que origina la caída de techos y paredes, los pesados horcones no resisten y caen levantando polvo, la gente cae al suelo, los animales se espantan y nuevamente cae la oscuridad pero esta vez es la polvareda que oscurece toda Yacuiba. Se escucha el llanto de los niños y mujeres rezando pidiendo clemencia a Dios, los hombres tratamos de ayudar en lo que se pueda. Se empieza a esparcir un olor a azufre y barro podrido y desde el sur por debajo de la tierra nuevamente se escucha otro potente trueno , como si desplomara toneladas de piedra, se escucha gritos que afirmas que se esta desmoronando el cerro , que las calles están partidas y que la nueva iglesia recién inaugurada se vino abajo, dicen que el señor cura salió ileso pero el muro aplasto a dos mujeres. Felizmente la tierra se tranquiliza, unos dicen que el movimiento duró unos pocos minutos, pero a mi me pareció eterno, aprovechamos para buscar entre los escombros algunas personas aprisionadas, casi todo está destruido, uno que otra casa sigue en pie y gracias a Dios el remezón fue en la madrugada cuando ya casi todos están despiertos y no se sabe hasta el momento de otras personas muertas además de las mujeres en la iglesia, eso sí existen muchos heridos y todos estamos muy asustados. Con el sol de media mañana las autoridades evalúan los daños y empiezan a pensar en la medidas a tomar, la gente se reúne en lugares abiertos y tratan de rescatar lo que puedan, especialmente alimentos, a simple vista vemos que en la serranía del Aguaragüe colapsaron algunos farallones y muestra heridas rojizas en el verde follaje del monte, El panorama es desolador y de un momento a otro remezón, el tercero, nuevamente brutales movimientos de tierra, el piso bajo nuestros pies se sacude frenéticamente, el ruido es como si las rocas se estuvieran partiendo, no se puede estar en pie, hay que tirarse al suelo lejos y sentir en el pecho la furiosa rabieta del interior terrestre. Esto acabó con todo y nuevamente Yacuiba se cubre de polvo, entonces aparece nuevamente ese olor a barro podrido y se escucha el fluir del agua en furiosa corriente, los humedales y las lagunas del Campo Grande se están desaguando e inundando la campiña al este de Yacuiba, el delgado hilo se convierte en torrente atroz que arrasa con todo. La gente empieza a huir hacia el norte y lo más próximo es el rancherío “ava” de Teikuarechaca, lugar alto y algo alejado de la serranía, allí nos refugiamos para pasar la noche, ¡que tragedia la que estamos viviendo!, la tierra se calma y el cielo se abre, empieza una lluvia suave pero que moja y la gente no tiene con que cubrirse, como se pudo se pasó la noche, al día siguiente, muy temprano llegan autoridades de Caiza con caballos, alimentos y carpas rústicas para armar refugios. El día 25 la lluvia se convirtió en diluvio y termino de lavar todo lo que quedaba de Yacuiba. Por la venia de Dios pude salir indemne, pasé algunos días en Caiza y luego me uní a gente a caballo que venía de Cordillera con rumbo a Orán y me dirigí con ellos hacia Yacuiba, el camino en muchas partes estaba obstruido por enormes árboles caídos, grietas y barrancas recien formadas. El Campo Grande donde en medio de cortas praderas y pastizales existía lagunas de aguas cristalinas con totora y aves buscando alimento en sus orillas solo era una playa negra con zanjas cual heridas profundas que se habrían al sur cortando la costa de las sierras de Ipaguazu. Yacuiba estaba desierta, pasé acongojado recordando las huertas de cítricos y su gente amable y conversadora. En la tarde llegamos a Itiyuro y el daño tambien estaba presente en esa zona. Luego al día siguiente marche hacia el Tartagal pero estoy seguro que nunca olvidare lo que viví en Yacuiba. Cuento basado en el terremoto de 1899 y contadas .- Frontera Sur , Mi querencia- Don Juan Castillo Ruíz .- La Estrella de Tarija, edición del 8 de abril de 1899 La foto es de la red
Registrado por: Celso Ortiz
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